El partido tricolor señaló que el principal desafío para lograr la edificacion de un país justo y progresar, es superar la grave desigualdad social y la pobreza en que se encuentra más de la mitad de la población.
Este instituto político explicó que, desde su punto de vista, que la tranquilidad de la gran mayoría de mexicanos ha sido afectada por la violencia y los efectos de la delincuencia organizada y la guerra contra el narcotráfico.
En su proyecto, el PRI considera que superar las desigualdades sociales y construir una nueva sociedad implica crear las bases materiales para generar riqueza, organizar una economía moderna y sustentada en el dinamismo del mercado interno y competitiva en el entorno mundial.
El documento resalta que esto requiere a su vez acciones responsables de reforma política e institucional, con las que se pueda superar la ya fracasada idea de que la libre acción del mercado es capaz de generar, por sí misma los equilibrios necesarios para lograr el desarrollo económico del país.
Además subraya que se debe asegurar la provisión de los servicios públicos ligados a la salud y la seguridad social, que requieren una administración eficiente y un adecuado financiamiento.
El Estado es necesario para conducir la marcha de la economía y regular el mercado con reglas y políticas transparentes que ofrezcan certidumbre a la sociedad, por lo que es indispensable rediseñar el papel que debe desempeñar y fortalecer sus capacidades, afirma.
El partido tricolor también propone valorar la posibilidad de que el Banco de México contribuya con los objetivos de crecimiento y empleo, además de estabilidad de precios y control del sistema financiero al definir la política monetaria.
Llama a que la orientación y funcionamiento de la banca de desarrollo estén encuadrados en los propósitos del Plan Nacional de Desarrollo y los correspondientes planes sectoriales.
Resalta que el poder de compra del gobierno y las empresas públicas puede y debe ser utilizado para impulsar el aparato productivo nacional, por lo que Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) deben ser fortalecidas como palancas del desarrollo.
Además, se requiere una política industrial que promueva la proveeduría nacional de bienes y servicios. Las grandes empresas, públicas y privadas, deben convertirse en el motor que impulse a las pequeñas y medianas empresas.
Destaca que no se puede basar el crecimiento económico en los bajos salarios de los trabajadores, sino en la calificación y productividad de la mano de obra, así como en la innovación e incorporación de tecnología de punta.
En materia energética propone incorporar y desarrollar nuevas reservas probadas de hidrocarburos, impulsar la explotación de gas shale y la producción de fertilizantes y la petroquímica básica y secundaria.
Asimismo, modernizar a Petróleos Mexicanos (Pemex), a fin de que sea una empresa pública capaz de contribuir a la seguridad energética del país, que lleve al máximo la renta petrolera asociada a la explotación de los hidrocarburos propiedad de la nación e impulse la producción y el empleo nacional.
Indica que en materia eléctrica es necesario que se reduzca el margen de la capacidad ociosa de la CFE y se utilicen energéticos primarios más baratos como el gas, en lugar de combustóleos.
Asimismo, es importante fortalecer la capacidad de desarrollo de nueva infraestructura hidráulica que contribuya a la generación de energía y al desarrollo regional.
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